Por:
Andrés Francisco Muñoz Castro
Estudiante
8vo ¨B¨
Había
una vez un niño que vivía en el campo, tenía algunos animalitos: gatos, perros,
conejo, borregos, gallinas, vacas y un hermoso caballo. Él pasaba muy feliz
disfrutando de todo lo que tenía.
El
caballo era bebé y necesitaba ser amansado por un experto, él caballito tenía
un problema un poco complicado. En el pecho donde se le colocaba la soga tenía
una verruga, le dolía demasiado, no se dejaba tocar y era muy complicado
amansarle, por lo que decidió darle en adopción a alguien que le podía tratar
de una mejor forma; alguien que pudiera dedicarle todo el tiempo.
Con el
paso del tiempo el niño se compró un cuadrón, con el que se divertía mucho y
poco a poco pudo sanar la herida que le dejó la ausencia de su caballo.
El
niño se hizo una promesa, nunca encariñarse con un animalito, porque duele
mucho si algo pasa…

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