jueves, 28 de mayo de 2026

BREVES, PERO MUY SENTIDAS PALABRAS PARA EL ELENCO DE TEATRO

 

MSSB


Muy querido y respetado primer Elenco de Teatro de la Juan Pablo II

Quedará, por siempre, en nuestra memoria colectiva, el inconsciente colectivo de Jung, la tarde y noche de este jueves 28 de mayo del muy corriente 2026. Desde ir, algunos de pie, entre empujones y risas, en la furgoneta, pasando por la escenografía rodante, pues la avenida de Las Américas hizo de las suyas con nuestros modestos cartones, hasta el propio momento de la actuación. ¡Vaya recuerdos!  

El Teatro Carlos Crespi de la Universidad Politécnica Salesiana fue testigo de, nunca antes mejor dicho, nuestra emancipación, vítores, energía, capacidad y dedicación con la que se echó adelante la obra presentada.

Querido y respetado Elenco de Teatro: da igual el resultado, de verdad, no importa. No son estas las palabras de malos perdedores que se ¨hacen al dolor¨ o que tachan de injusto todo resultado adverso, de esos ya hay demasiados y suelen ser los que ni siquiera lo intentan. Tenemos, enhorabuena, el don de aceptar, reconocer y mantener las cabezas en alto, pues nada hemos perdido. Somos plenamente conscientes de que, como pioneros en estas actividades, tenemos largo trecho que recorrer. La vivencia y la experiencia es lo realmente significativo.

¡Si tan solo se hubiesen visto en escena!

Eterna gratitud y felicidades perpetuas hacia ustedes.

EL HOMBRE EN LOS SUEÑOS

 

Por: Alan Hurtado

Estudiante 2do BGU y Miembro Club de Periodismo

 

¿Soy un buen hombre? Tengo amigos que no suelen ser tan "expresivos", pero en momentos especiales me recuerdan lo importante que puedo llegar a ser para ellos. No me considero alguien bueno y la verdad no tengo idea de por qué, supongo que es mi mente jugando conmigo cada madrugada sobre las 2am. Cada mañana, al abrir los ojos, espero por fin ser el hombre que tanto sueño, pero cada noche al recostarme me cuestiono si estoy cerca de lograrlo. Daría mi vida para que ese gran amigo tenga la compañía anhelada de su familia, defendería a mi amiga de todo mal que se le cruce, estrecharía mi mano a quien me lastime y perdonaría cada cosa que daño me haga ¿Por qué? Pues de qué sirve odiar, únicamente me causo daño y no llego a nada.

De verdad espero mi mente deje de jugar conmigo y si tiene razón, deseo ser aquel hombre que sueño.

LA INSEGURIDAD DE UNA PERSONA

 

Por: Matías Bacuilima

Estudiante 2do BGU

La inseguridad de una persona no siempre viene de los demás, sino de uno mismo. Empezamos a compararnos o incluso empezamos a tener miedo a equivocarnos. Todo esto engloba una inseguridad total. Uno como persona a veces no se da cuenta de lo capaz que es, de poder, de ser seguros, sin que importen las opiniones o críticas de los demás.

A veces pensamos y nos centramos en el “qué dirán” y las cosas no son así. Uno nunca va a superar esa inseguridad porque empieza a crear una barrera invisible que limita a cumplir sueños, apagar oportunidades y hace que una persona dude, incluso de sus propias virtudes.

Aprender a confiar en uno mismo no significa ser perfecto, sino entender que equivocarse también forma parte del crecimiento.

LA PRESION DE TENER “LA VIDA PERFECTA”

 

Por: María Paz Siguencia

Estudiante 2do BGU

 

Es muy fácil comparar nuestra vida con la de los demás. Tal vez vemos videos o historias donde viajan, compran cosas nuevas, sacan buenas notas o simplemente aparentan ser felices a través de una pantalla. Poco a poco pensamos y pensamos y nos preguntamos por qué no tenemos esa vida tan perfecta.

El problema está en que nadie muestra sus momentos malos. Detrás de una foto bonita o una nota perfecta, existen problemas, mucho estrés, cansancio, inseguridad, miedo.

Muchos de nosotros pensamos que tenemos que ser perfectos, verse bien, tener éxito siempre en todo, ser felices todo el tiempo y, cuando no lo logramos, nos frustramos.

En lugar de tratar de tener una “vida perfecta”, es mejor disfrutar la vida real, con golpes duros de realidad, momentos buenos y malos.

“La vida no se trata de tenerlo todo perfecto, sino de aprender a sonreír incluso en los días difíciles”.

jueves, 21 de mayo de 2026

CAMITEO (SINO-FOBIA)

 

Por: Mateo Tenesaca

Estudiante 3ro BGU y Miembro Club de Periodismo

 

Toda ciudad dicen que es ¨segura¨, pero Terwolive simula esa apariencia de calma con seres incógnitos que tienen el arma más poderosa de todas: el miedo. Una sencilla, pero eficaz arma que te consume si vas a estar ahí el día siguiente y que aparezca de la nada con un pequeño error. Pues eso es lo que ocurrió con Camila y Mateo, dos hermanos que, al tomar algo insólito, los quieren desaparecer o matarlos cruelmente. Tienen al miedo justo a su lado y por lo menos no es una criatura monstruosa, sino personas sin rostro. Ahora lo que les queda es sobrevivir, ¿por un día?, ¿por dos semanas?, ¿quién sabe?

¨A veces recorrer una ciudad tranquila te relaja¨. Ellos se lo tomaron literal, pasar de lo urbano o lo rural, de punto A a punto B, pero ¿qué sentido tiene eso? Solo estaría alargando su destino fatal y tal vez ganándose a enemigos por la zona que pasarán.

Y todo esto pasó por un simple y pequeño frasco de color rojo con amarillo, adorable e inofensivo. Creo que lo segundo sería el miedo, recurrir a lo más profundo de sus mentes y acabarlos por dentro. Ellos no lo sabrán por el momento y creerán en lo fantasioso y lo irreal, pero ¿acaso ellos pondrán encontrar la luz del cristal o el cristal los encontrará a ellos?

Ya tenemos dudas que hay que resolver, pero ¡qué una más! ¿Qué es lo que elegirán? Y si tuvieran esa oportunidad, qué consecuencias los perjudicará, porque cada acción que tomarán, encadenará a otro efecto domino.

SIN TÍTULO

 

Por: Alan Hurtado

Estudiante 2do BGU y Miembro Club de Periodismo


Al caminar por los pasillos del lugar que los maestros hacen que llamemos ¨segundo hogar¨ cada mañana me pregunto: ¿Hoy será un buen día?

Aunque cargue con todo el peso del mundo o los mayores problemas que puedas imaginar, antes de entrar por ese marco que llamamos ¨puerta¨, respiro y lo olvido todo porque yo... yo siempre estoy bien.

Desde que tengo memoria recuerdo oír: ¨sus problemas se los dejan en su casa¨. Es un consejo que tomé demasiado en serio.  

¿Me conoces?

¿Te conozco?

EL PISO 13

 


Por: Joaquín Plaza

Estudiante 10mo ¨B¨ y Miembro Club de Periodismo

 

Mi mamá siempre me decía que, si alguna vez escuchaba algo en la noche, no lo contara en voz alta… porque hay cosas que no solo se escuchan, sino que se aprenden.  Yo pensaba que era una forma rara de asustar a los niños, hasta que empecé a escuchar los pasos…

La casa donde vivíamos era antigua. No vieja de esas que se caen a pedazos, sino de las que parecen guardar silencio… como si recordaran demasiado. Los pasillos eran largos, el piso de madera crujía incluso cuando no caminaba nadie y por las noches todo se volvía más oscuro de lo normal, como si la luz tuviera miedo de quedarse. La primera vez que los escuché, pensé que era mi mamá.

Paso

Paso

Y… paso

Abrí los ojos y me quedé quieto, mirando la puerta. El sonido venía del pasillo, acercándose lentamente. No sé por qué empecé a contar:

Uno… dos… tres…

Tal vez para distraerme. Tal vez porque necesitaba entender el ritmo. Cuando llegué al doce, los pasos se detuvieron justo frente a mi puerta, esperé hasta que alguien llamara, que alguien dijera mi nombre, que la manija girara, pero… no pasó nada, solo ese silencio… largo, incómodo… como si alguien se hubiera quedado del otro lado, sin hacer ruido.

Esa noche no dormí bien y tampoco la siguiente, ni la siguiente, porque los pasos volvieron siempre iguales, siempre a la misma hora, siempre doce y siempre ese silencio después, cada vez más pesado… más cercano… como si el espacio entre la puerta y yo se hiciera más pequeño cada noche.

Empecé a notar cosas pequeñas al principio. La puerta, a veces, amanecía entreabierta… aunque yo recordaba haberla cerrado. Mis juguetes cambiaban de lugar no mucho, apenas unos centímetros. Lo suficiente para dudar de mí mismo y el aire… siempre frío después del paso doce. Un frío que no venía de la ventana ni de la noche, sino de algo más. Algo que se quedaba. Una noche decidí no contar, me quedé en silencio, con la respiración contenida, esperando los pasos.

Paso

Paso

Paso

Llegaron hasta doce. Se detuvieron y entonces… uno más… trece.

El sonido fue distinto más pesado, más consciente. Un golpe suave resonó en la puerta, no respondí… otro golpe, más fuerte. Entonces una voz, apenas susurró:

No estás contando.


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