Por:
Mgtr. Mari Gutiérrez
Vicerrectora
y docente 7mo EGB ¨A¨
Hoy
quiero hacer una pausa y contarles algo. Seguramente escucharon hablar del
sueño de Don Bosco y el pañuelo blanco. A veces, las historias de los santos
parecen cuentos viejos, pero les aseguro que lo que soñó Juan Bosco tiene todo
que ver con lo que ustedes viven hoy en el patio, en el aula y en sus redes
sociales.
En ese
sueño, a Don Bosco le daban un pañuelo blanco, brillante y hermoso. El desafío
era mantenerlo así, pero claro, en el camino el pañuelo se manchaba y se ponía
feo. Ese pañuelo no es otra cosa que nuestro corazón, nuestra alegría y esa
esencia que nos hace únicos.
A
veces, sin darnos cuenta, el pañuelo se nos ensucia. Se mancha cuando dejamos
que el egoísmo nos gane, cuando le fallamos a un amigo, cuando nos guardamos
una mentira o cuando el desánimo nos hace creer que no valemos nada. Todos,
incluso nosotros los profes, tenemos días donde sentimos que nuestro pañuelo
está gris y que ya no brilla como antes.
Pero
lo más valioso que Don Bosco nos enseñó es que no tenemos que esconder las manchas.
Estar en este colegio no se trata de ser perfectos, se trata de ser valientes
para reconocer cuándo nos equivocamos y tener la humildad de empezar de nuevo.
La clave no es no ensuciarse nunca, sino aprender a limpiar el alma con un
gesto de bondad, con un "perdón" a tiempo o con una sonrisa que le
cambie el día a otro.
Quiero
decirles, como alguien que los ve crecer cada día, que no se castiguen por sus
errores. Su valor no cambia porque el pañuelo esté manchado; ustedes siguen
siendo igual de valiosos. Lo importante es que no se acostumbren a la suciedad,
que no se conformen con menos de lo que pueden ser. Tienen toda una vida por
delante para sacar brillo a ese corazón y nosotros estamos acá para
acompañarlos en ese proceso.
Anímense
a vivir con el pañuelo en alto, con la frente limpia y la alegría como bandera.
Don Bosco decía que la santidad consistía en estar siempre alegres y esa
alegría nace de saber que, pase lo que pase, siempre podemos volver a empezar.
¡Vamos por un gran día, cuidando lo más lindo que tenemos: nosotros mismos y a
los que nos rodean!

👍
ResponderEliminarMuy hermoso su mensaje licenciada, es un abrazo hecho palabras. Con una metáfora sencilla y profunda, nos recuerda que equivocarse es parte del camino y que el verdadero valor está en levantarse, aprender y volver a brillar. La figura del pañuelo conecta de manera clara con la vida cotidiana de los jóvenes, invitándolos a mirarse con más compasión y esperanza. Es un texto que no juzga, acompaña; no exige perfección, sino autenticidad. Sin duda, una reflexión que inspira, reconforta y deja ganas de empezar el día con el corazón más liviano y la alegría bien en alto.
ResponderEliminarmensaje profundo y cercano que, desde la sencillez del símbolo del pañuelo blanco, invita a la reflexión personal y comunitaria. Con un lenguaje claro y humano, logra vincular el carisma de Don Bosco con la vida cotidiana de los estudiantes, recordando que el verdadero crecimiento nace de la alegría, la humildad y la capacidad de volver a empezar. Una reflexión que educa el corazón y fortalece los valores que dan sentido a la formación integral.
ResponderEliminarme en canta la lectura
ResponderEliminarHe visto ese pañuelo cambiar de color. Es increíble.
ResponderEliminarLa pureza es como el pañuelo
ResponderEliminarBlanco del sueño de Don Bosco. Significa tratar a los demás con amor y respeto, decir la verdad y cuidar nuestro cuerpo y pensamientos. !Niños y niñas sean un rayo de luz siendo puros en todo lo que hacen! 😊"