MSSB
Sobre una vieja y pequeña
silla de madera, un alto hombre practicaba junto a su títere el acto final de lo
que sería la última presentación de ese destartalado circo de pueblo. A media
luz ensayaba las voces más graciosas de toda su carrera. Así pasó de la media
noche cuando escuchó una fusión de todas sus voces provenir desde el pecho de
su querido y fiel muñeco. Su boca de madera ya no solo realizaba movimientos verticales,
sino que se podía leer la perfecta pronunciación de cada palabra encarnada en
sus labios de astilla. La marioneta clavó sus ojos en los de su dueño. El
eterno soliloquio empezó de esta manera.
-Tú estás en mí, a medida que
yo en ti, por eso…

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