jueves, 6 de noviembre de 2025

CUANDO NO ESTAMOS EN LAS MISMAS CONDICIONES

 

Por: María José Uguña

Estudiante 3ro BGU y miembro Club de Periodismo El Observatorio

 

Mátame si te hice daño, no me importa lo que piensen; tendré que ser sincero, maté la noche pasada a mano armada a un señor. Yo le dije que me entregue el celular y, como se pasó resistiendo, decidí meterle presión con un arma; al final se me escapó todo de las manos y lo maté. Estaba asustado, entonces solo le arranché el teléfono y me largué. Le conté todo a mi madre; sin embargo, ella no me respondió, solo estaba en silencio. Pero no es mi culpa; si no se lo quitaba, no podría pagar el dinero que pedí prestado; lo necesitaba porque mi hermana estaba enferma. Yo no tengo ningún talento; sé lo más básico, que es leer y escribir. Yo sé que los otros no trabajan por gusto, pero yo no robo por diversión; solo quería esta vez salvar a mi ñaña y contar mi versión. Igual no importa tanto lo que te diga, no tengo perdón porque lo maté, pero no me pidas que muera; lo asesiné yo, no mi hermana.

MENSAJE PARA EL DESHONESTO

 

Por: María Paz Uguña

Estudiante, 3ro BGU y miembro Club de Periodismo El Observatorio

 

Usualmente todos alguna vez en nuestras vidas quisiéramos cambiar o modificar un momento de nuestras vidas; sin embargo, el por qué es inconcluso, es como navegar en un río que no desemboca en el mar, sino llega a sus principios y repetir el ciclo es cansado, el pasado no se cambia y no tuviera por qué cambiarse, ya que así somos. Empezar a aceptarse no son palabras de fuerza o como esos cursos baratos de autoestima, es una lucha diaria, es una simple novela que relata nuestro comienzo. Vi cómo escribía todo eso en su diario, mientras recordaba que su novela había terminado, el papel rasgado y la tinta manchada distorsiona todas esas palabras de aliento ¿Eran para sí mismo o para mí, el pobre lector que no entendía su partida? Tal vez si nunca hubiera tenido pensamientos intrusivos que llegan a cortar la carne de este ser, yo no estaría leyendo esto con lágrimas. Algún día lograré comprender los versos complicados y las historias tontas, pero con eufemismos de su cabeza; lamentablemente aún soy ignorante en alma para entender el significado de sus palabras.

SER REPRESENTANTE ESTUDIANTIL

 

Por: Jhonatan Barreto

Presidente Consejo Estudiantil

 

Ser presidente del consejo estudiantil ha sido una experiencia llena de emociones y grandes aprendizajes. Desde el primer día comprendí que no sería una tarea sencilla, pero sí una oportunidad única para demostrar que, con esfuerzo y unión, todo es posible. Mis expectativas son muy altas, ya que quiero trabajar junto a mis compañeros para lograr cambios positivos, fortalecer la participación estudiantil y dejar una huella en nuestra institución que sea recordada con orgullo.

Reconozco que es un cargo que requiere mucha responsabilidad y compromiso, y aunque a veces puede resultar complicado, no pienso rendirme. Un claro ejemplo fue el reciente concurso de la mejor guagua de pan, un evento que al principio parecía difícil de organizar, pero que, gracias al apoyo, la dedicación y el trabajo en equipo de mis compañeros de lista, logramos hacerlo realidad. Ese logro me enseñó que cuando todos colaboramos con entusiasmo, las ideas se transforman en resultados.

Mi mayor deseo como presidente es que los estudiantes se sientan escuchados, valorados y motivados a participar. Quiero impulsar proyectos culturales, deportivos y solidarios que fortalezcan el compañerismo y dejen recuerdos inolvidables. Aspiro a que, cuando termine nuestro periodo, los alumnos puedan decir con orgullo: ¨ese fue el mejor consejo estudiantil que hemos tenido¨. Porque más allá de los logros, lo que realmente importa es dejar una huella positiva en cada persona y en el corazón de nuestro colegio.

jueves, 30 de octubre de 2025

Conoces la historia de un tipo que se lanza de un edificio de 30 pisos, pues esta es... (V)

 

Por: Johnny Guamán

Estudiante 3ro BGU

 

Capítulo V

 

… Aquel genocida con su bigote tan chistoso, de camarero. Lo ignoró y siguió caminando, viendo a Benito Mussolini, Iósif Stalin y más dictadores y un par de filósofos, entre ellos reconoció a Diógenes que estaba en una esquina con unos harapos, conversaba con su sombra, se preguntaba si la vida no tiene sentido la muerte es un enigma.  Lo dejó y siguió su camino. Le llamó la atención un letrero negro con letras rojas que decía ¨cocina¨, sus ojos brillaron, pasó saliva por su garganta, se secaba las manos en la pared, decidió entrar a comer algo.

Vio a cucarachas humanoides con ropa de cocineros preparando platillos para aquellos que estaban en las mesas, quienes con sus cubiertos pedían más comida, no se saciaban. Lo que más le llamó la atención es que la carne que servían no era de animales, sino carne humana. Se podían ver claramente pies, manos, cabezas e incluso había un torso colgado que lo ocupaban como simple basurero. Las cucarachas lo ignoraban por completo; asqueado, apartó la mirada. De la nada, una puerta que estaba atrás, sonó de golpe, era un jabalí humanoide que traía los cuerpos, los dejaba en un cuarto helado, los descuartizaba, los ponía en un gancho y los colgaba. Vomitando se fue, salió del restaurante, no entendía cómo aquellos que estaban en el restaurante podían comer sin sentir nada por otros humanos, intentaba olvidar esas escenas. Caminó por un lugar desconocido, caminó hasta encontrar un árbol que se notaba a leguas que era un árbol de ese fruto que parecía tan jugoso, que mientras se lo comía solo pensaba en su gozo.

DEINEN NAMEN STECH ICH MIR

 

Por: Edward Álvarez

Miembro club de periodismo ¨El Observatorio¨ y estudiante 2do BGU

 

Hace poco volví a escuchar tu voz,

hace poco volví a ver tu foto.

Ayer abrí mi armario y encontré aquel regalo que jamás pude darte.

 Dentro de poco volveré a pisar Tierra Santa,

la tan aclamada,

donde todos dormimos por la eternidad.

 Muchos iremos allá y jamás volveremos.

¿Por qué valoramos a la gente cuando muere?

¿Por qué es tan triste la muerte?

Abrí mi armario y recordé todo,

 miré tu foto y recordé cuánto te extraño.

 Aunque el tiempo pasa,

aunque el tiempo parece que avanza,

 aún te tengo presente.

Es tan triste saber que la muerte llega

cuando uno menos se lo espera.

Es tan triste, pero a la vez es algo hermoso,

 porque ahí,

 en ese pequeño momento,

nos damos cuenta de cuánto en verdad queremos a alguien.

 Dentro de poco llega la fecha

en la que pisaré Tierra Santa,

 la tan aclamada, donde todos duermen por la eternidad.

 

Hace un año recuerdo haber ido contigo.

 En la noche vimos los restos,

 las lápidas, las velas, las flores,

el cariño y la tristeza y la melancolía

 de las personas.

Hace un año fui a visitar tres lápidas,

hoy me tocará visitar cuatro,

porque tú ya no estás conmigo,

 ya no estás para abrazarme.

 No quiero llorar, tampoco lo haré,

porque sé que no quisieras verme hacerlo.

 Te extraño tanto,

extraño que cada vez que iba a ese pueblo sabía que te iba a encontrar.

 

Hace poco regresé,

recorrí el parque, el mercado, la iglesia,

tu casa y la encontré vacía.

 Encontré solo polvo y un recuerdo latente en mi mente.

Prometí regresar, te lo prometí, prometí que regresaría

 y que caminaríamos de nuevo,

pero no lo cumplí.

 Llegué demasiado tarde,

 tu corazón dejó de latir

 y con él la poca felicidad que me quedaba.

Te extraño, pero no voy a llorar,

 ya no puedo llorar.

 En mi brazo yace una rosa con mi segundo apellido

 y con cada hoja que representa a mi familia,

 en cada hoja el recuerdo de los que he perdido,

 el recuerdo de los que me quedan,

el recuerdo de los que vendrán.

 

El Día de Muertos no solo significa ir a ver,

 ir a recordar,

también es recordar el tan ansiado sentimiento

 de valorar a los que nos quedan,

 el tiempo que nos queda

y todo lo que nos queda por vivir.

El tiempo pasa demasiado rápido

como para sufrir por amor, por odio o por tristeza.

 Debemos aprender a valorar a los que nos quedan,

porque no sabemos

 cuándo llegará la hora de vestirnos de negro,

 de llevar rosas

y de llorar ante un ataúd

 donde tan solo yace un cuerpo frío

 junto a recuerdos valiosos.

CUANDO NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR

 

Por: Danna Bermeo

Miembro club de periodismo ¨El Observatorio¨ y estudiante 2do BGU

 

Cuando nos volvamos a encontrar, ya no volveré a quejarme de nada, responderé esos mensajes en cuanto lleguen, lo llevaré a recorrer por toda Cuenca, le haré sentirse como el rey que es, porque en algún tiempo usted nunca se quejó, usted siempre recibió con los brazos abiertos y ofreció un pan cuando en su plato no había nada que ofrecer, porque dinero no había, pero alimento, amor, cariño y paz nunca se ausentaron en su hogar. Cuando nos volvamos a encontrar, quince rosas rojas recibirá porque quince fueron los años que batalló y sigue batallando contra esta dura enfermedad; a veces la duda me hace entrar y desconfío de ese poder sobrenatural llamado Dios, pero es verdad que cuando más lo necesitamos pensamos en él… ¿será tal vez la impotencia de no poder hacer nada la causa de esta acción?

No lo sé, pero ahora lo necesito, necesito que se apiade de una persona tan buena, que me permita seguir regalándole rosas cada año, que vayamos no solo a Cuenca sino a todo el Ecuador.

Que su corazón aguante más por favor, que su vida no sea artificial que su respiración vuelva a ser natural.

Y que mi corazón vuelva a sentir tranquilidad…

SOLO UN RECUERDO

 

Por: Angélica Lojano

Miembro club de periodismo ¨El Observatorio¨ y estudiante 2do BGU

 

El 2 de noviembre se acerca,

pero ¿realmente es como lo esperas?

es un día para recordar a los que dejaron un vacío,

pero en nuestros corazones siguen vivos.

 

Muchas noches pensando por qué se fueron,

ni un adiós dijeron,

regresan con su luz brillante

y alma radiante, están aquí

para recordarte que eres valiente.

 

No importa cuánto tiempo pase,

mi corazón siempre te recordará

como una persona importante

que me enseñó que de los fracasos

se sale adelante, sin importar que pase.

 

Gracias, me queda decir, aunque ya no estés aquí,

tu huella en mi alma quedará y florecerá

para una hermosa flor formar que nunca se marchitará.