jueves, 29 de octubre de 2026

MI HISTORIA APRENDER A SER VALIENTE

 


Por: Analía Gutiérrez

Estudiante 2do BT


Muchos nos ven sonriendo y suponen que todo marcha perfectamente, ignorando las penas que cargamos en silencio. He pasado por temporadas de miedo, ansiedad y una gran incertidumbre sobre mi salud. A veces, mi mente crea escenarios catastróficos y me cuesta mucho encontrar la paz. También he sentido pánico en lugares concurridos y he tenido días en los que mis fuerzas emocionales se agotan.

A pesar de todo esto, descubrí que sentir miedo no significa ser débil. Aunque a veces no comprendo lo que me ocurre, intento buscar tranquilidad, confiar en Dios y apoyarme en las personas que me brindan seguridad. Estoy aprendiendo que las preocupaciones no deben quitarme la alegría y que también es importante buscar ayuda cuando la necesito.

Sé que no siempre será fácil y que no todos los días serán buenos, pero quiero seguir avanzando, descubrir mi fortaleza y aprender a enfrentar cada situación con mayor seguridad.

Hoy quiero decirles a las personas que sienten miedo que no están solas. No tengan vergüenza de expresar lo que sienten ni piensen que deben enfrentar todas sus dificultades sin ayuda. La vida no se trata de evitar los problemas, sino de aprender a enfrentarlos sin perder la fe.

No dejen que el miedo les quite la oportunidad de cumplir sus sueños, compartir con sus seres queridos y disfrutar de los pequeños momentos de la vida. No tienen que ser fuertes todo el tiempo; también está bien descansar, llorar o pedir apoyo cuando lo necesiten.

Porque ser valiente no significa no tener miedo, sino seguir caminando a pesar de él. Nunca olviden que los malos momentos no definen quiénes somos y que siempre podemos encontrar fuerzas para seguir adelante, incluso cuando sentimos que ya no podemos más.

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