Estudiante 2do BT
Estoy en una etapa de mi vida
en la que no sé qué hacer.
No siento nada y, la verdad,
no creo saber por qué.
¿Es confuso, verdad?
Pero, en realidad, sabes perfectamente
cuándo estás mal,
pues tu cuerpo, física y mentalmente,
te lo hace saber.
Duele saber que estás mal
y duele más no saber por qué.
Tal vez sea ansiedad,
tal vez sea estrés
o solo sea un capricho mío…
Llevo días en piloto automático,
mi cabeza duele y mi alma muere.
Y la verdad, estos últimos días
ya no tuvieron sentido,
pues es lo mismo de siempre.
El silencio me mata y, aun así, lo amo,
pues un abrazo que yo proclamo.
La carga que llevo parece pesar toneladas,
pero… no me quejo.
¿Por qué me quejaría?
Pues sé lo que es tener todo
y
sentir no tener nada.
La presión es constante
y me siento obligado a seguir adelante,
aunque a veces eso tenga un precio gigante.
Pues nadie vive tan estresado
como el que sonríe a pesar
de que las cosas vayan mal.
En fin, tal vez sea yo, tal vez no…
Solo sé que no estoy bien.

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