Por: Karol
Peralta
Estudiante
3ro BGU
Repasas tu
vida una y otra vez,
como si el
pasado tuviera la respuesta
que el
futuro se niega a darte.
Las voces de
afuera no alimentan,
cansan,
confunden y el miedo aumenta.
Tu elección
duda contigo y tus manos ya no saben
si sostenerla
o soltarla.
Una pregunta
arde en cada rincón del día,
y el miedo a
elegir mal ruge en el pecho,
tan fuerte que
hace temblar hasta a Zeus.
El tiempo se
derrite y tu decisión espera,
vigilada por
miradas, por la familia, por expectativas
que no son
tuyas, mientras la idea
de la
felicidad te devora la mente
con su
incertidumbre.
Y entonces, caen
las bombas:
los
profesores, uno tras otro,
dejando
tareas como lluvia interminable,
lecciones constantes
que no duermen,
deberes que
persiguen, incluso en los sueños.
Queremos
estudiar, preparar deberes del
preuniversitario, pero al día
le
arrancaron las horas y ni la noche
ahora nos
alcanza.
Queremos
pensar en el futuro, pero cuando
abrimos los
ojos ya estamos rendidos,
con la
alarma clavada en tres horas,
recordándonos
que el colegio no espera.
Esta
presión, esta asfixia constante,
solo se
siente en tercero de bachillerato.
Respira, y
disfruta lo poco que aún te queda.
Exactamente, a disfrutar cada día. Nada es fácil pero lo importante es poner amor en todo lo que se haga. Son jóvenes. ¡Vamos a desmotar de lo que están hechos¡
ResponderEliminar¡Ánimo Karol! Este es un gran paso hacia tu futuro. Aunque el camino sea exigente, cada esfuerzo vale la pena. Recuerda equilibrar estudio y descanso; un poco de diversión hace la diferencia. ¡Tú puedes con esto!
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