Por: Emilio Redrován
Estudiante 9no ¨A¨
Amar a alguien que no siente lo mismo es como
caminar bajo la lluvia sosteniendo algo frágil entre las manos, intentando
protegerlo aun sabiendo que tarde o temprano podría romperse. Es pensar en esa
persona en los momentos más simples del día: cuando escuchas una canción,
cuando ves algo que le gustaría o cuando quisieras contarle cualquier detalle
solo para escuchar su voz. Hay una mezcla constante entre felicidad y tristeza,
porque amar puede hacerte sentir increíblemente vivo, pero también
profundamente solo. Cada pequeña muestra de atención se vuelve importante y
cada indiferencia pesa más de lo que debería.
A veces, quien ama en silencio guarda
esperanzas pequeñas e imposibles, imaginando que algún día la otra persona lo
mire de la misma manera. Pero mientras eso no ocurre, el corazón vive en una
especie de espera interminable. Duele darse cuenta de que puedes entregar tanto
cariño y aun así no ser suficiente para despertar el mismo sentimiento. Sin
embargo, el amor sigue ahí, terco y persistente, porque no siempre obedece a la
lógica. Y quizá lo más difícil no es aceptar que no te aman de la misma forma,
sino aprender a convivir con ese sentimiento sin dejar que te destruya por
dentro.
Porque llega un momento en que entiendes algo
extraño: algunas personas no llegan a nuestra vida para quedarse, sino para
enseñarnos cuánto somos capaces de sentir. Y entonces nace la pregunta más
difícil de todas: si amar tanto a alguien puede doler así… ¿cuánto tiempo puede
una persona seguir aferrándose a un amor antes de empezar a perderse a sí
misma?

Maravilloso texto y reflexión!
ResponderEliminar