jueves, 14 de mayo de 2026

LA TRISTEZA DE AMAR EN SILENCIO

 

Por: Emilio Redrován

Estudiante 9no ¨A¨

 

Amar a alguien que no siente lo mismo es como caminar bajo la lluvia sosteniendo algo frágil entre las manos, intentando protegerlo aun sabiendo que tarde o temprano podría romperse. Es pensar en esa persona en los momentos más simples del día: cuando escuchas una canción, cuando ves algo que le gustaría o cuando quisieras contarle cualquier detalle solo para escuchar su voz. Hay una mezcla constante entre felicidad y tristeza, porque amar puede hacerte sentir increíblemente vivo, pero también profundamente solo. Cada pequeña muestra de atención se vuelve importante y cada indiferencia pesa más de lo que debería.

A veces, quien ama en silencio guarda esperanzas pequeñas e imposibles, imaginando que algún día la otra persona lo mire de la misma manera. Pero mientras eso no ocurre, el corazón vive en una especie de espera interminable. Duele darse cuenta de que puedes entregar tanto cariño y aun así no ser suficiente para despertar el mismo sentimiento. Sin embargo, el amor sigue ahí, terco y persistente, porque no siempre obedece a la lógica. Y quizá lo más difícil no es aceptar que no te aman de la misma forma, sino aprender a convivir con ese sentimiento sin dejar que te destruya por dentro.

Porque llega un momento en que entiendes algo extraño: algunas personas no llegan a nuestra vida para quedarse, sino para enseñarnos cuánto somos capaces de sentir. Y entonces nace la pregunta más difícil de todas: si amar tanto a alguien puede doler así… ¿cuánto tiempo puede una persona seguir aferrándose a un amor antes de empezar a perderse a sí misma?

 

1 comentario: