jueves, 8 de enero de 2026

PAISAJE

 


MSSB

 

La suave brisa acariciaba el espeso follaje, movíase así parsimoniosamente: tronco, ramas, hojas, flores y frutos. Podía escucharse, pero no oírse, cómo el viento arrugaba las verdes hojas, las desprendía, incluso era perceptible el sonido de cómo caían y se perdían entre la tierra y las raíces; luego, podía escucharse, tampoco oírse, al viento estamparse contra la gruesa madera, acción que derivaba en un eco de silencio absoluto.

Aquella escena, por más rudimentaria, era el único paraje que tenía a disposición el viejo de la silla de ruedas quien con su estática mirada y cansinos ojos veía, no observaba, su vida desprenderse como cada hoja de ese robusto árbol de espeso follaje, lo más irónico, ocasionado por un triste viento, por una suave brisa.    

2 comentarios:

  1. Una reflexión profunda y emotiva sobre la fugacidad de la vida. La comparación entre las hojas que se desprenden de los árboles y la vida de un hombre en silla de ruedas es poderosa y conmovedora. Muestra cómo, al igual que las hojas, nuestra vida puede sentirse frágil y efímera, llevada por el viento de las circunstancias. La imagen del hombre en silla de ruedas, que no observa sino que ve cómo su vida se va, es un recordatorio conmovedor de la importancia de valorar cada momento y encontrar sentido en lo que nos queda. Gracias Mateo por compartir su producción literaria

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