jueves, 22 de enero de 2026

MÁS QUE UN UNIFORME Y UN SALÓN

 

Por: Mateo Pillacela

Estudiante 7mo ¨A¨

 

Cada mañana me levanto y me pongo el uniforme,

con la mochila cargada y un sueño que no es conforme.

A veces tengo sueño y el camino me da pereza,

pero al cruzar la puerta, se me aclara la cabeza.

Sé que muchos dicen que aquí solo vengo a estudiar,

pero yo siento que vengo a aprender cómo caminar.

 

En séptimo de básica ya no somos tan pequeños,

ya empezamos a ver cómo se cumplen los sueños.

Si aprendo Matemáticas, no es solo por la operación,

es para que nadie me engañe y tener buena visión.

Si aprendo a escribir bien y a usar cada palabra,

es para que cualquier puerta en mi futuro se abra.

 

La escuela me sirve cuando estoy afuera, en la calle,

me enseña a ser educado y a fijarme en el detalle.

Me sirve para entender por qué el mundo está como está,

y para saber que el que estudia es el que más lejos va.

Aquí aprendí que un amigo es un hermano que elegí,

y que el respeto es la regla más importante para mí.

 

Cuando juego en el recreo o resuelvo algún problema,

siento que mi mente brilla y que nada me frena.

Los profes nos dan las llaves, pero nosotros abrimos,

cada puerta del saber por la cual hoy decidimos.

No es solo por la nota, ni por pasar el examen,

es para que mis ideas con fuerza siempre se llamen.

 

Hoy valoro mi pupitre, mi cuaderno y mi lugar,

porque sé que aquí estoy aprendiendo a despegar.

La escuela es mi gimnasio para entrenar la mente,

para ser alguien valioso y ayudar a toda la gente.

 

Soy de séptimo año, tengo ganas de crecer,

y sé que la mejor herramienta es siempre el saber.

es el arte de aprender a sostenerle al mundo la mirada,

es sentir que el conocimiento es un mapa en nuestra mano

para no perder el rumbo en la noche más cerrada.

 

Recuerdo el frío de la mañana y el eco en el pasillo,

el aroma a sacapuntas y el roce del cuaderno nuevo,

momentos que parecen simples, de un brillo sencillo,

pero que son los ladrillos del destino que hoy elevo.

 

Allí aprendí que el error no es un muro ni es un daño,

sino el escalón necesario para entender la altura,

que la paciencia se cultiva año tras año

y que pensar por uno mismo es la mejor armadura.

 

La escuela camina conmigo, aunque no me dé cuenta;

está en la lógica que uso cuando todo va cuesta abajo,

y en la ética que guardo cuando la duda me tienta.

Nos enseñó a convivir, a compartir el mismo espacio,

a entender que mi libertad termina donde empieza la tuya,

a construir los grandes sueños despacio, muy despacio,

para que la estructura sea firme y nada la destruya.

 

¡Qué vacía sería la vida sin ese refugio de tiza!

Sin el maestro que vio en nosotros lo que no veíamos,

sin esa chispa en la mente que de pronto se bautiza

como "idea", "razón" o "verdad" que tanto queríamos.

 

La importancia de estas aulas no se mide en un diploma,

se mide en la decencia, en el juicio y en la empatía;

es la raíz silenciosa que nos sostiene y nos asoma

hacia la luz del saber que nos guía cada día.

 

Por eso, al mirar atrás, bendigo cada rincón y cada hora,

cada examen que fue reto y cada recreo que fue vida,

porque la escuela es la infancia que en el alma siempre mora

y es la brújula interna que nunca se da por vencida.

Somos lo que aprendimos bajo aquel techo de sol,

un libro que se escribe con esfuerzo, amor y memoria,

convirtiendo el silencio de un niño en un grito infinito

que busca dejar su propia huella en la historia.

 

3 comentarios:

  1. Mateo como tu profe, no hay regalo más grande que saber que sientes que te entregamos 'las llaves', pero que eres tú quien decide abrir las puertas. Gracias por valorar el aroma del sacapuntas, el eco de los pasillos y, sobre todo, por entender que aquí estás aprendiendo a 'sostenerle al mundo la mirada'. Me emociona saber que mi esfuerzo vale la pena en cada idea que nace en tu mente. ¡Gracias por poner en práctica todo lo que soñamos para ustedes!"

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  2. Mateo eres un niño espléndido y tu poema es un homenaje sincero a la escuela como espacio de formación humana y no solo académica. Con imágenes delicadas y llenas de verdad, nos recuerda que aprender va más allá de los cuadernos y los exámenes: es ética, paciencia, convivencia y construcción de sueños. Cada verso honra a los maestros, a las aulas y a esos momentos que, sin notarlo, van formando la brújula interior que nos guía toda la vida. Un texto que emociona, invita a la reflexión y celebra a la educación como una raíz silenciosa que nos sostiene para siempre

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  3. !Hola Mateo! Muy lindos tus versos. El estudio es una aventura emocionante . Aprender es como descubrir secretos que te hacen crecer y te ayudan a alcanzar tus sueños . ¡Disfruta aprendiendo, haz amigos y prepárate para una vida llena de posibilidades! 😊"

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