Por: María Paz Siguencia
Estudiante 2do BGU
Es muy fácil comparar nuestra vida con la de los demás.
Tal vez vemos videos o historias donde viajan, compran cosas nuevas, sacan
buenas notas o simplemente aparentan ser felices a través de una pantalla. Poco
a poco pensamos y pensamos y nos preguntamos por qué no tenemos esa vida tan
perfecta.
El problema está en que nadie muestra sus momentos malos.
Detrás de una foto bonita o una nota perfecta, existen problemas, mucho estrés,
cansancio, inseguridad, miedo.
Muchos de nosotros pensamos que tenemos que ser
perfectos, verse bien, tener éxito siempre en todo, ser felices todo el tiempo
y, cuando no lo logramos, nos frustramos.
En lugar de tratar de tener una “vida perfecta”, es mejor
disfrutar la vida real, con golpes duros de realidad, momentos buenos y malos.
“La vida no
se trata de tenerlo todo perfecto, sino de aprender a sonreír incluso en los
días difíciles”.
María Paz,
ResponderEliminarLeí tu reflexión sobre la irreal vida perfecta” de belleza y grandes compras y me llegó directo. Tienes toda la razón: la vida real no está en el filtro ni en la vitrina. Está en la risa en la mesa con la familia, en la conversa larga con amigos, en el café simple, en vivir cada minuto según la edad que tenemos. Sin apuros, sin compararnos.
Gracias por recordarnos eso con tanta claridad. Tu texto es un respiro.
Santa Teresa de Jesús decía: “Ama, confía y no te apures”. Una vida sana espiritualmente empieza ahí: agradecer lo pequeño de hoy, soltar la ansiedad por el “más” de mañana, y cultivar presencia. 5 minutos al día en silencio, dando gracias por 3 cosas sencillas, cambia cómo ves todo lo demás. Dios está más en lo cotidiano que en lo extraordinario.
Admiro tu madurez y tu mirada. Sigue escribiendo así, que tu voz sana a otros.