Por:
Matías Bacuilima
Estudiante
2do BGU
La
inseguridad de una persona no siempre viene de los demás, sino de uno mismo. Empezamos
a compararnos o incluso empezamos a tener miedo a equivocarnos. Todo esto
engloba una inseguridad total. Uno como persona a veces no se da cuenta de lo capaz
que es, de poder, de ser seguros, sin que importen las opiniones o críticas de
los demás.
A veces
pensamos y nos centramos en el “qué dirán” y las cosas no son así. Uno nunca va
a superar esa inseguridad porque empieza a crear una barrera invisible que limita
a cumplir sueños, apagar oportunidades y hace que una persona dude, incluso de
sus propias virtudes.
Aprender
a confiar en uno mismo no significa ser perfecto, sino entender que equivocarse
también forma parte del crecimiento.
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