Por: Alan Hurtado
Estudiante 2do BGU y Miembro Club de Periodismo
Tengo 8 años. Vivo en un vecindario bastante pequeño, pero tiene unos vecinos buenos, aunque siempre se mudan muy rápido, por eso no suelo encariñarme mucho con ellos. Recuerdo algunos como Erick, siempre pasaba recostado y amargado, pero cada que lo visitaba me daba un dulce. Omar tenía unos tubos extraños, se burlaba de mi ropa, una bata grande azul. Al último que conocí se llamaba Jesús, un gran chico, aunque su mudanza fue muy rápida, era alguien bastante contento, me solía decir que no le gustaba dormir pero que su corazón no le permitía seguir despierto mucho tiempo. Un día llegue a verlo, pero su espacio estaba vacío, me dijeron que estaba descansando en paz, así que supongo que ya disfruta de dormir. Yo estoy a punto de mudarme, mi madre llora, creo que no quiere hacerlo; yo estoy contento, mi amiga Jennifer, la doctora del vecindario, dijo que voy a descansar en paz y estar feliz a donde voy. Extrañaré mucho la sala 7 y el vecindario que me acogió...

Definitivamente formidable 👏🏻👏🏻
ResponderEliminarBello relato! ✨
ResponderEliminar👏
ResponderEliminar