jueves, 30 de abril de 2026

¨SIN OTRA TIERRA¨, RECOMENDACIÓN CINEMATOGRÁFICA Y CRÍTICA SOCIAL Y AMBIENTAL

 

Por: Lcdo. Andrés Vázquez

Docente

 

Nuestro mundo está lleno de opiniones, ideas y posturas diferentes que, entre seres humanos, nos unifican y muchas veces también nos dividen. Dentro de ese inmenso mar de pensamientos, lo utópico probablemente sería compartir y debatir esas ideas para superar las contradicciones que pueden existir y elevar a nuestra especie y su organización social hacia nuevos horizontes donde la convivencia sana y positiva predomine entre todos.

Pero estas son ideas también, ideas utópicas, quizás, de alguien que piensa lo que sería “lo mejor” para todos y no solo para unos. A pesar de ser un soñador, en el mundo esto no siempre sucede de esa forma y, por el contrario, los conflictos entre seres humanos no dejan de ser una constante en cada período histórico de nuestra especie. Eso es lo que el filme Sin otra tierra nos presenta.


Hoy comparto esta sugerencia cinematográfica aderezada con un poco de crítica hacia la sociedad en la que vivimos y las “coincidencias” que comparten Ecuador y Palestina. Dos países distanciados por miles de kilómetros, con idiomas, religiones, costumbres y formas de vida diferentes en muchos aspectos, pero con un mismo conflicto: el desplazamiento de su gente, de los pueblos más humildes por parte de aquellos que ostentan el poder y creen que pueden destruir las vidas ajenas sin consecuencias, ni repercusiones.

El documental narra la historia de Basel y Yuval. El uno, un activista palestino por herencia; el otro, un periodista israelí que documenta la situación: la represión del ejército israelí y el desalojo de la comunidad de Masafer Yatta en Cisjordania. En la cinta, podemos ser testigos de una historia que, lamentablemente no es ficción, ni ha sido escrita por el más perezoso de los escritores de Hollywood; si no, por el contrario, es una visión de la cruda realidad que se vive en nuestro mundo y de las desgracias que personas sencillas, humildes y trabajadoras en alguna parte del mundo deben atravesar y enfrentar a quienes toman las decisiones arbitrariamente causando dolor y sufrimiento a otros.

Pero, profe Andy, ¿cuál es el paralelismo con nuestro país?

Actualmente en nuestro país se desata una lucha hegemónica por el control y explotación de los recursos naturales de nuestra patria. Una lucha que, a grandes rasgos, es perceptible cuando la resistencia toma fuerza para impedir las políticas que impulsan proyectos mineros y de explotación de suelos y recursos, tal fue el caso de Quimsacocha en septiembre de 2025. Sin embargo, tras el telón de propaganda y entretenimiento de las oligarquías nacionales, se encuentran varios conflictos entre comunidades campesinas y proyectos mineros como el de la comunidad de Las Naves en la provincia de Bolívar, donde desde hace 4 años los conflictos han escalado a favor de la empresa canadiense Curiminig. El panorama: invasión, agresiones, represión, procesos penales contra dirigentes indígenas, declaratoria de estados de excepción que facilitan la militarización de la zona, estrategias políticas disfrazadas de progreso que afectan la vida, la naturaleza y la cultura de las comunidades de nuestro país.

Todos estos panoramas, como raíces bifurcadas, provienen de un tronco común, el dominio de la fuerza y del poder de unos pocos sobre la naturaleza, vida humana y su estrecha relación. Sin intención de extender mucho más esta crítica, que espero pueda llegar a más de uno e invite a la reflexión, concluyo esta recomendación enfatizando en la necesidad que tenemos como sociedad; jóvenes y adultos, estudiantes, docentes, personal administrativo y de servicio y comunidad en general de reflexionar críticamente sobre estos temas, debatir con amabilidad y cordialidad y tomar postura ante la realidad que atraviesa nuestro país y nuestro mundo.

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