Por:
Mgst. Andrea Pérez
Docente
3ro ¨A¨
Cada
niño guarda dentro de sí un mundo lleno de ideas, sueños e historias por
contar. En nuestra aula, decidimos darles voz y convertir esos pequeños
pensamientos en algo grande: un libro escrito por ellos mismos. Tercecuentos, un libro lleno de
historias y enseñanzas que escribieron cada uno de mis estudiantes con la
ilusión de que sean compartidas y leídas por más personas.
Mi
experiencia al recibir cada cuento mirando sus ojitos de ilusión fue algo que
no se puede explicar con palabras, cada historia es un reflejo de la capacidad
que un niño tiene para imaginar y crear, no solo son escritos, sino, también, el
recuerdo de que se convirtieron en escritores. Leí cada una de esas historias
sorprendida por la capacidad que tienen de crear. Mis escritores también fueron
artistas, pues hicieron dibujos para que podamos imaginar o vivir la escena del
cuento.
Historias
como: ¨El león de ropa cara¨, el mismo que dio inicio a todo este hermoso
proyecto, ya que esta historia fue creada con todos y de ahí salió una voz que
dijo: ¿Y si escribimos más historias?, pidiéndome la oportunidad de que sus
historias sean parte de un libro. Sin embargo, la oportunidad la tuve yo,
porque fui la que leyó cada historia, la que leía mientras escuchaba esas ideas
tan ocurridas, como ¨La curita mágica¨, ¨El fantasma que tenía miedo a la
oscuridad¨, ¨La tubería secreta¨, ¨La mariquita chistosa¨, ¨El burro con traje
de mariquita¨, ¨La puerta secreta del salón¨, ¨Los experimentos de Vicky¨, ¨El
cerdito y la pulga¨ y más historias que son partes de este hermoso libro.
Pequeñas
historias, grandes enseñanzas; esta es la frase que define todo lo que encontré
en este libro. Más allá de los valores que cada historia transmite, me llevo
aprendizajes profundos como docente.
Aprendí
que la imaginación de un niño no tiene límites, que es tan poderosa que puede
dar vida a un libro propio. Aprendí a ser paciente, a disfrutar cada proceso,
incluso cuando la emoción por leer cada historia terminada me ganaba. Pero,
sobre todo, comprendí que el límite de ellos solo era su imaginación… y que
cuando se les brinda la oportunidad, son capaces de sorprendernos de maneras
maravillosas. Sus historias ya no les pertenecen solo a ellos, sino también a
todos aquellos que se identifican con ellas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario