Por:
Amelia Berrezueta Rengel
Estudiante
3ro ¨B¨
Mi
mamá se llama María Juliana Rengel, es odontóloga, una profesional dedicada al
cuidado de la salud bucal de las personas. Su trabajo consiste en prevenir,
diagnosticar y tratar problemas relacionados con los dientes, las encías y toda
la cavidad oral. Atiende a pacientes de diferentes edades, realizando procedimientos
de su especialidad; además, limpiezas, tratamientos de caries, extracciones e
instrucciones de higiene.
Además
de su labor técnica, mi mamá también cumple un papel muy importante en la educación
de sus pacientes, enseñándoles hábitos adecuados para mantener una buena salud
bucal. Su trabajo requiere paciencia, precisión y un trato amable, ya que
muchas personas sienten temor al ir al dentista. Gracias a su vocación y
dedicación, contribuye al bienestar y la confianza de quienes atiende.
Mi mamá
siempre recibe a sus pacientes con una sonrisa y una actitud amable que les
transmite confianza desde el primer momento. Se toma el tiempo para
escucharlos, entender sus preocupaciones y explicar cada procedimiento con
paciencia, logrando que se sientan tranquilos y acompañados.
Mas
allá de su trabajo clínico, crea un ambiente cálido y seguro en el que las
personas pueden sentirse cómodas, incluso si llegan con miedo o nervios. Su
empatía y dedicación hacen que cada paciente se sienta importante y bien
cuidado.
Mi mamá
es, sin duda, la mejor odontóloga. Su dedicación, profesionalismo y amor por lo
que hace se reflejan en cada paciente que atiende. Siempre busca ofrecer el
mejor cuidado posible, combinando su conocimiento con una atención detallada y
responsable.

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