Por: Amelia Muñoz
Estudiante 7mo ¨B¨
El tiempo
que nos detiene entre Tierra y Cielo
visto aquí, desde este lado, es la Eternidad
y, para la perspectiva de tu alma en vuelo,
la gloria de haber logrado la libertad.
Tu
cuerpo que fue instrumento, casa y cobijo,
hoy es un capullo roto que hizo eclosión
cuando vos, cumpliendo el ciclo que Dios predijo,
convertís tu propia muerte en resurrección.
En
esta orilla del tiempo, llamada vida,
el cuerpo que abandonaste se queda aquí
y todos los que lloramos por tu partida
sabemos que es por nosotros y no por ti.
Tu
voz, tus ojos, tus gestos, tus santas manos
desde hoy serán un recuerdo de viva luz.
Este comentario hace referencia a la vida terrenal de los seres humanos que al dejar este mundo pasamos a un comienzo de una nueva vida en la eternidad.
ResponderEliminarQuerida Amelia, me gusta mucho tu fragmento considera a la vida como un regalo hermoso y después de ella hay algo aún más increíble. Dios es un amor inmenso que nos ilumina y nos cuida siempre. Imagina un lugar lleno de luz, donde todo es paz y felicidad.
ResponderEliminarComentario de Jeaneth León 👆
ResponderEliminarAmelia, las memorias de nuestros seres querido siempre estarán en cada paso. Lo importante es saber que algún día, tal como lo prometió el Señor, nos volveremos a ver. ¿No te parece un gran momento?
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