Por: Ing. Jeaneth León M.
Directora Administrativa
Queridos colegas
docentes:
Hoy celebramos la vocación más valiente que existe:
ponerse de pie, cada día, frente a un grupo de estudiantes con la esperanza de
encender en ellos una luz que no se apague nunca.
Ser maestro es llegar temprano y quedarse hasta tarde
preparando esa clase que tal vez dure 45 minutos, pero que puede marcar una
vida para siempre. Es corregir, planificar, escuchar, animar y, sobre todo,
creer en el otro incluso cuando él mismo ha dejado de hacerlo.
Llevamos con orgullo un título que compartimos con el
más grande de todos: Jesús fue llamado “Maestro”. No por un salario ni por un
cargo, sino porque enseñó con el ejemplo, con paciencia y con amor. Ese es el
digno nombre que honramos en cada aula, en cada pizarra y en cada palabra de
aliento.
Gracias, colegas, por su valentía cotidiana. Por no
rendirse ante el cansancio, por transformar la rutina en vocación y por
demostrar que educar sigue siendo el acto de fe más hermoso.
¡Feliz Día del Maestro! Que nunca se nos olvide que
detrás de cada profesional, artista o ciudadano de bien, hubo un maestro que
creyó primero.
Con admiración y
gratitud,

No hay comentarios:
Publicar un comentario